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Miredhel Annariel [userpic]
Augurios de Inocencia
by Miredhel Annariel (m_annariel)
at January 19th, 2006 (11:36 am)
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estado de humor: tanqui

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Augurios de Inocencia


Título: Interludio: Augurios de Inocencia
Autora: A.C.
Traducción: Annariel
Pareja(s): Glorfindel/Elrohir.
Advertencia(s): Slash. Nc-17.
Disclaimers: No mio, ningún dinero recibido, ninguna falta de respeto intentada, con certeza nada implicado sobre personas reales.
Sumario: Glorfindel encuentra que él finalmente debe sucumbir a los encantos e insistencia de la juventud.
Nota: Quinta historia en la serie The Folly of Starlight, sigue a Metamorfosis del Corazón.




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The Folly of Starlight Series


Augurios de Inocencia

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Continuación de Metamorfosis del Corazón


Prólogo


Parte 1


[Laire 30, llamado por algunos Día del Solsticio de Verano]


El Señor de la Flor Dorada y su puñado de arqueros cabalgaron en silencio a través de la sinuosa senda alineada de mallorn de Lothlorien. Tras haciendo la obligatoria parada de respeto en la legendaria casa en la cima del árbol de Amroth, Rey de estas bellas tierras, los emisarios de Imladris continuaron hacia adelante.

Glorfindel cabalgaba con emociones mezcladas, excitación en alza y temor lleno de lobreguez. Habían sido siete años desde la última vez que había visto a su pupilo favorito, y los recuerdos de sus últimos momentos privados juntos parecían tan vívidos como el mismo momento de su creación. Fue solo en el viaje de su hogar que finalmente había admitido privadamente que había estado engañándose a sí mismo al pensar que podía resistir sus propios ilícitos deseos, y esos que sospechaba que el joven hijo de su lord todavía albergaba en retorno. Sin embargo con cada día de viaje más cerca a Lothlorien se sentía menos confiado todavía.

Su partida de Imladris había sido demorada por el transcurso de fases de Ithil. En la víspera de la planeada partida de su partida una inesperada tormenta de primavera había causado daño significativo a árbol y piedra. Glorfindel había ofrecido demorar su partida para ayudar en las reparaciones. Él había asegurado a Elrond que esto era un más apremiante asunto que su revisión de las lecciones de los gemelos. Era una conveniente excusa, para estar seguro, pero tales cosas se habían convertido en el más fiel de los amigos, últimamente. Más cerca el tiempo a su verdadera partida llegaba, más inquieto llegaba a ser. Mucho tiempo ausente estaba la muy confiada actitud de abúlico control.

Celeborn dio la bienvenida al grupo con dulce miruvor y más dulces palabras, ansioso de escuchar de los acontecimientos en el hogar de Elrond. Habían sido muchos años desde que Glorfindel había sido un visitante en este reino, se maravilló en el hogar que Celeborn y la Lady Galadriel habían hecho en estos magníficos bosques. Un particular artículo de decoración agarró su ojo, una llamativa imitación de Lady Celebrian, amorosamente pintada sobre un alargado lienzo, cubría un muro de la privada cámara del Lord.

"Tú admiras el trabajo manual del más joven hijo de mi hija," Celeborn orgullosamente notó.

Glorfindel estaba visiblemente aturdido. "¿Elrohir dibujó este trabajo de arte?"

Celeborn asintió. "Él ha hallado un talento con pinturas que ninguno sabía que poseía." Suspiró profundamente. "Estos días es la única cosa que parece traer júbilo a su corazón. Él vierte su pasión en su arte y abandona sus lecciones."

Glorfindel privadamente se preguntó que pasiones lo motivaron. Se emocionó con el prospecto que era la tensión de su mutuo, no resuelto deseo que alimentaba las caricias de su brocha. Un revoloteo de anticipación gorgojeó a través de su estomago en el pensamiento de otras caricias que sospechaba serían igualmente tan magistrales. "¿Los gemelos descuidan sus lecciones? Lord Elrond estará menos de complacido."

"Es solo Elrohir quien falla en encontrar las expectaciones de sus tutores," Celeborn explicó, "y yo les he dado a ambos los mejores de nuestros jóvenes maestros como suyos."

Un alto, rubio elfo, obviamente de sangre Silvana, entró al cuarto en un vivo paso, entonces paró culpablemente en sus huellas mientras se daba cuenta que Celeborn no estaba solo. "Ruego tu perdón, mi Lord, por esta inesperada interrupción."

"No es ninguna interrupción," Celeborn le aseguró. "Tu cronometraje es la perfección misma, Halmir. Este es Glorfindel, emisario de Lord Elrond, quien ha llegado a inquirir sobre el progreso de la educación de los gemelos en nuestra tierra."

Halmir se inclinó profundamente en la dirección del antiguo elfo. "Nos honras con tu presencia, Lord Glorfindel. Tus actos de bravura son legendarios."

"Bien aprecio tu adulación, pero no es el pasado que nos concierne ahora," Glorfindel sugirió. "Parecías tener asuntos con Lord Celeborn cuando llegaste. No me dejes mantenerte de esa tarea."

Halmir lució inquieto por un momento, vacilando antes de hablar. "De hecho son los gemelos quienes me preocupan en este momento."

"¿Los gemelos, o una mitad de su número?" Glorfindel probó.

"Puedes hablar libremente y honestamente," Celeborn sugirió, sintiendo la comprensible incomodidad de su asistente. "Lord Glorfindel ya se ha enterado que los niños no son parecidos en su entusiasmo por sus lecciones, últimamente."

"Lord Elrond me ha mandado aquí para ver si sus hijos están listos para retornar al hogar – si sus lecciones están bien aprendidas y completas," Glorfindel explicó. "¿Cómo puedo hacer mi deber si retienes información de mí en el nombre de los buenos modales?"

Halmir pareció relajarse instantáneamente. "Mi corazón no encuentra júbilo en el hecho que buscas la verdad, a causa que yo debo ahora renuentemente darla a ti. Los gemelos han sido tutorados por mis propios hijos, y ellos están unidos en su opinión que Elrohir esta - distraído. Es claro que su corazón yace en alguna otra parte que sus estudios."

Un profundo ceño jaló nubes de tormenta a través de la cara del rubio lord. "Eso me atribula en realidad – él siempre ha sido el más apto pupilo en mi experiencia."

"No es un asunto de talento, sino de intención."

"Háblanos de Elladan," Glorfindel interpuso, desesperadamente esperando encontrar alguna explanación para la distracción de Elrohir además de la todo demasiado obvia, e igualmente incómoda, explicación.

Halmir sonrió levemente. "Su corazón yace cuandoquiera que pueda probar su proeza con un arco, aunque su hermano es claramente su mejor, cuando la mente de Elrohir está en sus lecciones." Suspiró de nuevo. "No, la única lección que Elrohir ha aprendido aquí es el aislamiento, me temo."

"¿Él no tiene amigos? ¿Ninguno a quien él confíe?"

"Haldir, mi hijo mayor, parece haber atrapado su oído, tanto como alguno puede, parece."

Glorfindel asintió lentamente en pensamiento. "Entonces hablaré a Haldir mismo, para escuchar detalles de la falta de enfoque de Elrohir, antes de que hable a los gemelos mismos."

"Como desees, mi lord. Mandaré por él inmediatamente." El elfo silvano se inclinó una vez más, entonces giró y partió en pies veloces.

Glorfindel arrugó su frente y miró fijamente a la pintura una vez más. "Estoy gravemente preocupado. Acaso fue una equivocación dejar a los niños aquí por tanto tiempo."

"Ningún daño a sido hecho a ellos," Celeborn le aseguró a Glorfindel.

"Pero tiempo valioso ha sido desperdiciado."

"¿Quién es para decir si el tiempo ha sido desperdiciado o no? La proeza de Elrohir con un arco es tan finamente afilada como la de su hermano, cuando su enfoque es agudo."

Glorfindel no fue aplacado en lo menos. "Ambos sabemos que una falta de enfoque puede mandar a uno al cuidado de Mandos con la rapidez de las águilas de Manwe."

El leve indicio de una sonrisa suavizó la expresión de Celeborn. Él entendía las preocupaciones de Glorfindel mejor que la mayoría. Refugiado de Doriath, refugiado de Gondolin – ellos no eran muy diferentes, a pesar de la relativa distancia de sus líneas de sangre. "No estamos en el campo de batalla, amigo mío," Celeborn confortó, colocando una gentil mano en el hombro del otro desde atrás. "Elrohir conoce la diferencia entre un santuario silvano y un abierto paso de montaña. Él no hará una equivocación que finalizará su vida, o esa de otro, a causa de que está nostálgico. Su tiempo entre nosotros lo ha dejado crecer en su verdadero ser – esa es una lección de gran valor en sí mismo, ¿No es verdad?"

Glorfindel se preguntó en que manera de "ser" eso podía ser. Inesperadamente, comenzó a dudar de los sentimientos de su antiguo estudiante por él. Acaso había leído mal la plegaria escrita de Elrohir para retornar al hogar. Acaso cuando ellos se encontraran cara a cara después de todo este tiempo Elrohir sería un extraño para él, o peor, admitir que los sentimientos que ellos no habían dejado ser expresados, pero no podían completamente, habían sido un desatino, una ilusión. << ¿Ahora quien es el tonto? >> Este con seguridad ya no era el niño inexperto quien tímidamente le había regalado la piedra pulida de río que él subrepticiamente usaba alrededor de su cuello cada día desde su recepción. Aunque con certeza él no había alcanzado su mayoría aún en la cuenta del transcurso de verano, Glorfindel se preguntó si Elrohir había alcanzado la madurez de su corazón.

Otro habitante de este reino, uno quien albergaba una obvia similitud a Halmir, entró al cuarto y se inclinó respetuosamente. "¿Mi lord, fui dicho que un visitante de Imladris desea hablar a mí de las lecciones de los gemelos?" Sus ojos examinaron a Glorfindel con notable sospecha.

Celeborn gesticuló para que el recién llegado libremente entre dentro de la cámara. "Haldir, este es Lord Glorfindel de Imladris. Su nombre es por supuesto conocido a ti. Los dejaré a ambos hablar en privado." Con eso silenciosamente se deslizó del cuarto.

Haldir bajó sus ojos al piso y profundamente se inclinó con gran floreo hacia el visitante. "En realidad. Es un honor pararse en tu presencia, mi lord."

"El honor es mío, hijo de Halmir," Glorfindel replicó con un leve arco en retorno. "Escuché que has tomado mi lugar, en una manera de hablar, como el principal tutor de los hijos de Lord Elrond."

"Soy sino un pobre sustituto, mi lord," el joven elfo deferentemente remarcó. La más breve contracción de una sonrisa afectada cruzó sus labios, pero fue atrapado antes de que floreciera en evidencia. "Al menos en la mente de uno de mis custodios," a propósito sugirió.

Como Haldir esperaba, Glorfindel fue instantáneamente enganchado por su cebo verbal. "¿Tú hablas de Elrohir, presumo?"

"No significo ofensa a él, no para sugerir que es de alguna manera carente en habilidad. Pero él es - bien, si la verdad sea dicha, él ha perdido más lecciones últimamente de las que ha atendido."

El temprano ceño en la cara del antiguo elfo retornó con fuerza, aún más profundo y más severo. "¿Sabes como pasa su tiempo, cuando él está supuesto a estar en entrenamiento contigo y tus parientes?"

"Eso lo sé perfectamente bien, aunque creo que soy el único quien lo sabe."

"Entonces tu padre estaba correcto al decir que has atrapado los oídos de los gemelos."

"En alguna manera de decir, Elrohir desea privacidad a un grado que ha encontrado difícil de encontrar dentro de Caras Galadon. Así, en poco tiempo tras su llegada siguió la costumbre de Amroth y creó un talan para él mismo más allá de las Grandes Puertas, justo al otro lado del arroyo de la fuente."

El interés de Glorfindel fue obviamente picado. "Vería este escondite de mi estudiante. Debo aprender más de su estado de ánimo antes de que hable con él."

Haldir asintió. "Puedo orientarte hacia allí sin dificultad."

Vacilación era obvia en la conducta del otro. "Lo vería sin la presencia de mi estudiante, por supuesto. ¿No está allí ahora?"

El elfo silvano dio su espalda al señor elfo y se puso en marcha hacia la puerta, incapaz de contener su presumida expresión. "Sé por hecho que no está allí en este tiempo, mi lord." << Pero retornará antes de mucho. >> "Él practica el trabajo de la espada con mi hermano Rumil."

"Entonces déjanos apresurarnos," Glorfindel ansiosamente exclamó, siguiendo al retirante elfo con un revoloteante corazón.

TBC

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